miércoles, 11 de mayo de 2011

EN UN AÑO

Lo que puede cambiar la vida en un año….

El 1º de mayo de 2.010 emprendimos viaje a Madrid un grupo bastante numeroso de niños jugadores de bowling y de padres y acompañantes desde Valencia. Era la primera vez que nuestros hijos iban juntos a competir “contra” otros niños de fuera de la comunidad valenciana.

Suponíamos que iba a ser una grata experiencia para todos como así fue: la AECB quedó contenta con nuestra participación, los jugadores animados al conocer a más chicos y chicas, los padres alucinados con el nivel de juego y el comportamiento de los jugadores en pista… era el principio de algo grande.

Luego llegó Viena, después otra serie de torneos donde nos hemos ido viendo algunos de nosotros (Vigo, Elche, Madrid…) y, un año después, otro 1º de mayo, esta vez en Valencia.

De participantes a organizadores, de “primerizos” a “usuarios nivel medio”, de Madrid a Valencia, de torneo a concentración, de timidez a explosión, de darse la mano y/o dos besos a abrazos realmente calurosos, de fabricar recuerdos a revivirlos…

Uno no sabe lo que realmente representa preparar un evento de este tipo hasta que lo hace. Muchas horas, muchas llamadas telefónicas, muchos “ir y venir”, muchos correos electrónicos, muchas cavilaciones… para que todo acabe en dos días… pero todo merece la pena cuando los chicos juegan y disfrutan, cuando casi todo sale bien, cuando no hay sobresaltos, cuando se despiden los últimos participantes y… respiras.

Todos crecemos como jugadores y como personas. Todos maduramos. Todos compartimos. Y esperemos que todos (y algunos más; cuanto mayor sea la familia del bowling mejor) nos volvamos a ver (mínimo) en un año.

En los agradecimientos obligados:

  • Hijas del Corazón de María por su albergue y su hospitalidad.
  • Restaurante La Muñeca y Lizarrán-Herón City por su “avituallamiento”.
  • Planet Bowling Paterna por sus instalaciones y su querido personal (echamos de menos a Cristina, Miguel y Nazareth).
  • Oficina Turismo Valencia, Metrovalencia, Royal Canin, Banco de Santander, Farmacia J. J. Romero, Globalprom, Proshop Juanjo Luna y CMA por su colaboración en los regalos de los chicos.
  • AECB por su organización y promoción del bowling juvenil.
  • Club Bowling Turia, a todos y cada uno de los integrantes por su empeño en hacerlo bien y hacerlo agradable, por la aportación de cada uno con lo que supo o pudo hacer, al programa informático, a la música, a las cámaras de video, a las anotadoras, a los que controlaron las pistas y su funcionamiento, a las flores para las madres en su día, a los trofeos, a los reporteros gráficos, a nuestro Juanjo…
  • Y, por fin, a todos y cada uno de los que pudisteis venir (en algún caso desde muy lejos) para poder hacer algo de historia.
María José Castejón.

martes, 10 de mayo de 2011

Un Campeonato especial


Nunca había asistido a un Campeonato de Bolos?? No obstante, había oído hablar del viaje a Viena y de lo bien que se entendían los chavales, así que cuando me enteré de que se trataba de un evento de fin de semana aposté por que mi hijo participara a pesar de llevar tan sólo unos meses jugando. Al principio me dio miedo, quizá se encontrara fuera de lugar, quizá se sintiera desplazado porque no conocía a los que venían de fuera y a muchos del club tampoco los había tratado demasiado tiempo (dos horas de entrenamiento no dan lugar para muchas confidencias). Pero nos arriesgamos esperando que fuera una vivencia interesante.

Y ahora sé que valía la pena. Para nosotros, los adultos, que siempre tenemos más difíciles eso de las relaciones sociales porque nos cuesta iniciar una conversación, la experiencia fue excelente. Para los niños, que con un minuto tienen suficiente para conocer al que tienen al lado, ha resultado ser todo un acontecimiento. Ha sido una oportunidad única para tener nuevos amigos, para descubrir otras formas de juego, de convivencia...

Si en algún momento tuve dudas porque suponía un esfuerzo tanto de tiempo como económico, la misma tarde del sábado se me despejaron todas. Y aún faltaba por llegar el Campeonato, donde pude ver cómo los mismos niños, que hasta unos minutos antes eran sólo risa y juego, se transformaban en jugadores concentrados, serios, implicados. Ver la transformación que experimentó mi hijo me ha hecho pensar que este no será el único campeonato al que asista, y es que nunca se me habría ocurrido pensar que un evento de este tipo pudiera reunir tantos de los valores que como padres buscamos en nuestros hijos, amistad, optimismo, superación, lucha, solidaridad, responsabilidad… y podría seguir pero se haría demasiado largo.

Que mi escrito sirva de reconocimiento a todos los que habéis participado por darnos una experiencia inolvidable, especialmente a la organización porque no ha habido ni un solo detalle que no hayáis bordado. Insuperable… hasta la próxima que seguro que aún será mejor... si cabe.

Mercedes Juan.